Miles Morales, la responsabilidad de ser Spider-Man y un cambio en el equipo creativo

Actualizado: 29 de oct de 2019



Uno de los personajes que mayor peso y consolidación ha obtenido en Marvel en los últimos años es Miles Morales, el joven radicado en Brooklyn que tomó el manto de Spider-Man una vez que Peter Parker muriera en el Universo Ultimate.


Siendo una apuesta algo dudosa, y criticada por un sector de aficionados, esta versión de Spider-Man se logró consolidar como uno de las mejores dentro del Spider-Verse en 2019, pero para ello tuvo que sufrir el abandono de su padre creativo y recaer en un nuevo artista.

En el momento en que Brian Michael Bendis anunció su salida de Marvel Comics muchos pensamos que el personaje de Miles Morales pasaría a mejor vida, si no era Bendis quien mas le podría escribir. La realidad es que, a ocho años de su debut, el joven Spider-Man se mantiene como uno de los personajes mejor logrados de la editorial.


Miles Morales: Spider-Man debutó a principios de 2019 y trae consigo a Saladin Ahmed en los guiones y a Javier Garrón en los lápices, conformando una dupla solida que retrata la vida de un joven que enfrenta la responsabilidad de ser un adolescente junto con la de ser Spider-Man. Durante sus más de 10 números, hasta ahora publicados, la serie rescata eso que nos hace amar tanto al personaje, la dualidad del protagonista que divide su tiempo en tratar de ser una persona normal para después enfrentarse a enemigos que quieren destruir la ciudad.



El cómo Miles, su familia y amigos llegaron a este universo ya no es algo importante, de hecho, es una de las cosas que mejor funcionan, olvidándose de explicar situaciones pasadas, algo que llevó a Michael Bendis a perder el rumbo del cómic en antaño. No nos interesa que ocurrió antes porque el presente es más entretenido.


Saladin Ahmed se concentra en la adolescencia del protagonista, han pasado años desde la mordedura de la araña, los suficientes para que Miles se vea diferente, ahora dando un estirón físico, vistiendo más cool y con nuevos intereses que retratan a una nueva generación. Atrás quedaron las reflexiones de moralidad que Bendis tejía, los problemas de raza o la necesidad de encajar, Ahmed piensa que a estas alturas de su vida Miles no tiene tiempo para sufrir y reflexionar sobre esos temas, divirtiéndose encontrando un equilibrio casi perfecto entre su vida de superhéroe con la obligación escolar.


Si Bendis/PIchelli fueron para Miles Morales lo que Lee/Dtiko para Peter Parker, Ahmed/Garrón calzan más con la propuesta Lee/Romita.



No es difícil sentir familiaridad con el joven Peter Parker de los 60’s, desde la forma de abordar la juventud del protagonista hasta la hora de jugar con los personajes de apoyo, los cuales son bastante agradables. Si, Ganke luce muy diferente a como lo recordamos, siendo una especie de chico grandulón que representa el cerebro de la operación, el chico de la silla.


Miles no es capaz de crear el fluido para sus lanzaredes, una obra casi exclusiva de Peter Parker, recurriendo a Ganke para que le ayude con esto, dejando en evidencia que no se trata de otra calca de Spider-Man. El chico cuenta con sus propios problemas, inclusive con su propia parte de la ciudad, encargadose de la zona de Brooklyn, ayudando a Spider-Man (el original) a tener más tiempo libre cubriendo menos territorio.


Las reglas familiares son diferentes, los padres de Miles saben quien es él y lo que hace, rompiendo con la tradición de proteger su identidad (como se lo aconsejó Peter). Es un nuevo mundo, uno donde un chico necesita el apoyo de sus padres y donde el ser políticamente correcto es la base de Marvel.


El hecho es que, Jefferson Davis y Rio Morales, los padres de Miles, ¿son tan buenos y responsables para saber la identidad de su hijo brindándole su apoyo, o todo lo contrario, siendo un par de sujetos que poco les importa que su muchacho arriesgue el pellejo cada noche?


Este tipo de cuestiones dan forma a los argumentos que giran alrededor de la reflexión de su protagonista a modo de escritura de un diario, una buena manera de establecer la voz en off, dandole un pasatiempo al protagonista que no sea cl cliché de la ciencia Parkeriana que comenzó a ser repetitiva desde hace tiempo.



Durante su primer arco le vemos hacer equipo con Rhino (y hacer las paces con el Capitán América), conduciéndolo a Tombstone, el villano perfecto cuando se trata de aventuras callejeras, la mejor solución cuando no tienes historias densas y pesadas, dejando a Spider-Man en tierra firme, tierra que pueda manejar sin necesidad de recurrir a ideas mucho más elaboradas y complejas para un simple adolescente.


El amor, la amistad y los secretos son parte de esta serie que logra deslindarse de lo realizado por el equipo creativo anterior, enfocándose en hacer de Miles Morales un Spider-Man más divertido y menos acomplejado, creando una mayor empatía con el lector que descansará de la vida adulta de Peter Parker, encontrando en Miles Morales: Spider-Man un cómic más irresponsable a la hora de hablar de responsabilidad.


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